¡Ole, ole, ole y olé!
Los primeros rayos de sol que embellecían San Jorge nos han animado a más de media docena de aguerridos botánicos a ir a visitar al monumento natural nº 15, el Roble de Azanza, que se encuentra acompañado por otros robles cabeceros tan venerables o más en una rala dehesa.
Vemos con tristeza que con el tiempo, estos robles morirán y dejarán un paisaje muy distinto al que en estos días podemos admirar; no hay relevo.
Ahora el viejo pastizal se ve invadido por vegetación de transición: Juniperus, Rosa canina y plantones de Quercus, y de tarde en tarde, unos viejísimos robles que posiblemente ya pudieron dar sombra al mismísimo Cardenal Cisneros.
También hay que citar a los posaderos (y posaderas

) de Ulzurrun que han resultado ser buenos anfitriones.
Ahí van, en dos tandas, una pocas fotikos más de esta mañana tan singular.