La importancia de los humedales en la conservación de la biodiversidad de la avifauna de una región y para el conjunto de las especies asociadas a medios acuáticos es evidente. Baste recordar que en Navarra, según la plataforma eBird hay registradas 363 especies y las 10 localizaciones con más especies son zonas acuáticas. Las 6 primeras tienen registradas más de 200 especies cada una históricamente. Las zonas húmedas son importantes para muchas aves nidificantes pero también para otras muchas que las emplean para su recuperación durante la migración o para su supervivencia en época invernal.
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Sin embargo, ¿cuál es el status de conservación de estas zonas húmedas?
La zona húmeda con mayor número de especies es el Embalse de las Cañas o del Salobre en Viana. Y no la Laguna de Pitillas que tiene una extensión muchísimo mayor. La tercera y la cuarta son zonas no protegidas. La balsa de Zolina sigue pendiente de respuesta a la petición de inclusión que se solicitó ya hace meses. La balsa de Loza, con una superficie de tan solo 40 hectáreas tiene seguramente la mayor densidad registrada de especies de aves por superficie de Navarra. Sin embargo su estado de conservación sigue siendo precario por no decir malo. No se ha conseguido avanzar en décadas por falta de sintonía entre las partes implicadas, Concejo de Loza, ayuntamiento de Berrioplano, Gobierno de Navarra, naturalistas y sus asociaciones implicados en su conocimiento y conservación, y otros usos, básicamente ganaderos y cinegéticos. ¿Tiempo de retomar este empeño?
La laguna de Dos Reinos tiene un estado de conservación y uso razonable y se ha hecho compatible con su disfrute. Y es una zona protegida.
Otros tres enclaves protegidos presentan un nivel de conservación peor y decadente continuamente Badina de Escudera, Balsa de El Pulguer, Balsa de la Mueda. A estas habría que añadir otras en las mismas circunstancias Laguna de Lor, Prado Bajo, Bajabón en Ablitas,... Se constata un aumento de la presión humana dentro de estos humedales por diversas actividades en las mismas y una continua degradación de los entornos de muchas de ellas hasta llegar a convertirse en precarias islas de una biodiversidad menguante redodeadas de zonas cada vez más humanizadas.
En pocas palabras más que avanzar respecto a la situación de hace décadas (me ha costado encontrar este enlace) la situación de conservación ha retrocedido.
Algo si ha cambiado para mejor y es el incremento de la supervisión del colectivo de naturalistas que gracias a las plataformas de Ciencia Ciudadana tiene estos enclaves y que nos permite constatar una biodiversidad en declive que necesita urgentemente más compromiso oficial. Nosotros, el colectivo naturalista, ponemos el conocimiento... |