Ayer me llevé una grata sorpresa al encontrar cientos o quizás miles de pies de Orchis champagneuxii en poco más de una hectárea. También había bastantes O. tenthredinifera, fusca y
O. purpurea, estas últimas algo más retrasadas. Yo, de todos modos, estaba pajareando, así que tampoco miraba mucho al suelo.
Al otro lado de la entrada al pueblo de Oricin, a mano derecha si vamos por Unzue, una corta vereda de cuento (de verdad) nos conduce hasta una gran encina. Seguimos por la derecha hacia las Encinas de Oloriz, declaradas Monumento Natural. Unas pocas pero preciosas. Continuando por el sendero, después de la última gran encina, llegaremos a un pequeño quejigal adehesado.
Desde principio a fin, un jardín. ¡Podéis ir con la abuela en zapatillas!
Saludos.