El recorrido de ayer resulto de esos especiales que nos salen al encuentro, de cuando en cuando.
Para comenzar, a la mayoría, de la nutrida tropa que nos desplazamos por primera vez hasta ese desconocido rincón de la
geografía navarra, donde nace el Río Urumea, para tras corto recorrido entregar las aguas al Cantábrico, nada menos que en Donostia.
Goizueta fue todo un descubrimiento
Una vez iniciada la andada, pudimos ir avanzando a través de un conjunto megalítico de extraordinaria importancia, dándose la
mayor concentración de cromlechs en el país.
http://wiki.txoperena.es/tiki-index.php?page=Goizueta. Además de disfrutar de estos
vestigios, nos encontrábamos en el territorio que sobrevive el último reducto, en libertad, de otro monumento natural vivo. Las vacas
de raza Betizu.
http://es.wikipedia.org/wiki/Betizu_%28raza_bovina%29.
Para alcanzar la cima de Mandoegui, caminamos durante un buen trecho, por el cordal Adarra-Mandoegui, todo un clásico de
la montaña vasca. Este siempre aparece descrito desde las primeras publicaciones en los inicios del montañismo vasco.
Tras completar el trazado, muy bien calibrado y calculado, fuimos acogidos, otra vez, en el bar de la localidad (Zubiondo). Buen
ambiente de camaradería social y cerveceo general.
El día venia de cara y para algunos nos quedaba dar cuenta de una suculenta paella y de unos pollos de caserío, previamente
encargados a la hora del café. en el mismo Zubiondo, donde ya somos buenos conocidos y clientes para alguna otra ocasión.
Para rematar la jornada un paseo por el pueblo, contemplando las magnificas casonas, típicas de la montaña atlántica navarra.
Por fin, con las últimas luces del dia "Cada mochuelo a su olivo".
Saludos. Javier Gómez.